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La anciana de iglesia de la congregación adventista Ganwashi sonrió al saludar al pastor Jan Paulsen, el presidente mundial de la iglesia. "Gracias por animarnos", dijo. Ese día en Pekín dio por terminada la gira de una semana (del 13 al 19 de mayo) por el país, la primera para el presidente de la iglesia.
Antes de partir, Paulsen resumió su encuentro con la comunidad adventista de ese país de 1.300 millones de habitantes al expresar: "Muchas cosas han cambiado aquí en las últimas dos décadas, y esto beneficia la presencia de los cristianos".
En la plaza de Tian'anmen, Paulsen dijo: "Veinte años atrás este lugar llegó a ser símbolo del clamor por la libertad, y sabemos lo que sucedió entonces. Pero muchas cosas han cambiado en la China en las dos últimas décadas y, aunque es difícil hacer comparaciones, me siento muy agradecido de que se hayan producido tantos cambios en el país.
"Ahora las iglesias (no solo la nuestra) pueden congregarse en libertad, adorar y compartir su fe, sus experiencias y también crecer", dijo.
Al reflexionar sobre sus encuentros con los adventistas de la China, Paulsen dijo: "El sábado pasado tuvimos el privilegio de visitar Shenyang y de asistir a una de nuestras iglesias, donde veinte años atrás teníamos menos de cincuenta miembros. Hoy, hay siete mil adventistas allí, y tenemos la iglesia protestante más grande de la ciudad, con capacidad para tres mil personas. Fue un sábado maravilloso".
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"La delegación adventista visitó cuatro congregaciones adventistas, los Consejos Cristianos de Shangái, Wuxi, Shenyang y Pekín, y dos seminarios regionales. En la China hay casi unos cuatrocientos mil adventistas de un total estimado de veinte millones de cristianos.
El 18 de mayo, el último día de la visita, Paulsen fue recibido por Guo Wei, directora de Relaciones Exteriores de Asuntos Religiosos (SARA).
"La mayoría de los chinos no entiende el concepto de diferentes denominaciones", dijo. "Necesitamos aprender de sus ventajas y experiencias", añadió, al referirse a la participación adventista en la salud y las tareas asistenciales.
Paulsen le expresó que, como adventistas, "reconocemos y respetamos a otras religiones. Me parece importante que especialmente los cristianos practiquen sus convicciones sin criticar o mostrarse hostiles con otros creyentes.
"Quiero que los creyentes de la China se relacionen con todas las demás expresiones de fe, y que sean buenos vecinos de otros cristianos, pero también de los budistas y musulmanes.
Durante una detención en el Seminario Teológico de Yanying, en Pekín, la delegación se reunió con los estudiantes adventistas Wang Xiaoling y Zheng Shengqing.
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"Esperamos que haya más estudiantes adventistas aquí", dijo el reverendo Yu Xin Li, un veterano líder protestante y rector del seminario. "La Iglesia Adventista nos sirve de ejemplo, especialmente en temas de salud y educación", agregó.
Paulsen explicó que la Iglesia Adventista es una comunidad global en rápido crecimiento. "Donde vamos, establecemos escuelas y procuramos tener buenas relaciones con las demás religiones. Somos acérrimos defensores de la libertad religiosa y de conciencia", expresó. "China ha progresado últimamente en este sentido". Paulsen también expresó el interés de la iglesia en explorar maneras de incrementar la educación ministerial de los pastores adventistas.
Xin Li, que también es presidente del Consejo Cristiano de Pekín, comentó de un fenómeno destacado: En la China, la mayoría de los ministros son mujeres. Al reconocer que la Iglesia Adventista de la China también es mayormente liderada por mujeres ministras, Paulsen comentó que como iglesia, "animamos a las mujeres a que ingresen al ministerio".
En Pekín, los cultos adventistas en la iglesia protestante Gangwashi son dirigidos por Chen Liyan, una pastora de treinta años de esta congregación de dos mil miembros. Al igual que en Wuxi y Shenyan, también en Pekín los creyentes escucharon atentamente, y muchos de ellos tomaron notas durante el sermón. "Nos gusta hacer esto y entonces compartir lo que hemos oído con los demás", explicó uno de los ancianos de iglesia.
Sus palabras fueron un comentario sucinto del poder de la testificación de los creyentes adventistas de la China.