Arthur Griffith creó en cierta ocasión películas de estudios bíblicos para sordos con una cámara que podía ser operada con un pedal improvisado.
|
En la década de 1960, una sábana que cubría la ventana transformó una habitación de su hogar de Portland, Oregón en un set de filmación donde Griffith se colocaba delante de diapositivas para comunicarse así con otros miembros de una subcultura a menudo descuidada: la de los sordos.
Griffith, que falleció el mes pasado a los 89 años, fue el primer pastor adventista sordo, y fue ordenado en 1969 después de solicitársele que trabajara como líder de un grupo de estudios bíblicos para sordos.
Griffith estudió, convirtió y fue mentor de la mayoría de los líderes adventistas sordos que ahora trabajan para la iglesia. "Las vidas de muchas personas han sido tocadas por este hombre de Dios", dijo David Trexler, orador/director de Ministerios Adventistas para Sordos, un ministerio de apoyo a la Iglesia Adventista con sede en Arizona.
En Norteamérica, hay unos trescientos miembros sordos y cinco congregaciones de sordos, dijo Esther Doss, vocera del ministerio. "Los sordos constituyen una subcultura y en cierto sentido están aislados", dijo Alfred Griffith, hijo de Arthur y pastor de dos grupos de sordos en California, mientras se lamenta que otras denominaciones nos lleven la delantera en este sentido. Si bien algunas congregaciones adventistas ofrecen intérpretes del lenguaje de señas, muchas frases suelen perderse en el proceso.
Algunas costumbres entre las congregaciones de sordos son claramente diferentes: no se inclina la cabeza durante la oración, los himnos no se cantan sino que se expresan por señas, y los aplausos son reemplazados por el movimiento de las manos a manera de saludo.
Larry Evans, subsecretario de la Iglesia Adventista mundial y Debra Brill, una de las vicepresidentas de la iglesia en Norteamérica han formado un equipo para coordinar la obra por los sordos. Evans conoce a Griffith desde que trabajaba como coordinador de ministerios de la iglesia de Oregón.
|
Griffith nació en 1920 en Minnesota, y sus padres, que eran granjeros, pronto se mudaron a Alberta, Canadá. De niños, él su hermano contrajeron meningitis. Su hermano falleció, y Griffith sobrevivió, pero quedó sordo.
En 1944, Griffith contrajo matrimonio con Alyce Grove, a quien conoció en un encuentro campestre en Portland. En 1956, su hijita de siete años falleció después de ser atropellada por un automóvil. A partir de allí, su deseo de verla otra vez lo llevó a compartir con pasión el mensaje del evangelio y la resurrección, dijo su hijo.
Sus simples producciones fueron vistas por los líderes de Norteamérica, que patrocinaron un juego de doce películas profesionales para compartir el mensaje con los sordos.
Más tarde, Griffith publicó un boletín informativo que atrajo a 500 suscriptores, lo que le permitió a la comunidad de sordos relacionarse mejor entre ellos. Griffith también fue líder del ministerio a los sordos en el país, y se jubiló cerca de Manteca, California. Lo sobreviven su esposa y cuatro hijos.