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En Holanda, el crecimiento de la iglesia depende de la relevancia en la comunidad

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En Holanda, el crecimiento de la iglesia depende de la relevancia en la comunidad

Ted N. C. Wilson, presidente de la Iglesia Adventista mundial (izquierda), predica en el Centro de Conferencias Ijsselhallen en Zwolle (Overijssel, Holanda), el pasado sábado 9 de marzo. A la derecha se encuentra Wim Altink, presidente de la Unión Holandesa de la Iglesia Adventista, quien interpretó el mensaje al holandés. La Iglesia Adventista de Holanda tiene unos 5 600 miembros y un sólido programa de establecimiento de iglesias. [fotografías de Henk Koning]

El servicio y el establecimiento de iglesia rinde resultados entre la población autóctona

March 13, 2013 | Zwolle, Netherlands | Jóhann E. Jóhannsson and Ansel Oliver

No hay ni que pensar en complejos pasajes bíblicos o intrincadas doctrinas adventistas. Para la mayoría de los holandeses, es un desafío siquiera considerar la posibilidad de la existencia de Dios.

Es lo que afirma Wim Altink al referirse al desafío de llevar adelante el evangelismo en Holanda.

Altink, presidente de la Unión Holandesa de la Iglesia Adventista, dice que en años recientes, la denominación se ha embarcado en un programa deliberado de establecimiento de iglesias, uno que atiende las cruciales necesidades de la comunidad durante años antes de que un miembro de iglesia llegue a compartir el evangelio con la gente nueva.

“No es por medio de la predicación o de los encuentros que la gente se va a convencer del mensaje adventista”, dijo Altink. “Al tratar de alcanzar a la gente secular, hemos hallado que necesitamos ser una iglesia muy práctica”.

Este método misionero fue compartido con Ted N. C. Wilson, presidente de la Iglesia Adventista mundial, que visitó el país la semana pasada. En el sermón del sábado, Wilson felicitó a los miembros por su compromiso con Dios en una sociedad que mayormente se muestra indiferente hacia el cristianismo.

“Aunque ustedes se sientan aislados y rodeados por una sociedad posmoderna y secular, quiero decirles que son parte de la familia mundial de la Iglesia Adventista”, expresó Wilson el sábado pasado ante unos tres mil presentes en el Centro de Conferencias Ijsselhallen en Zwolle last Saturday.

Durante su primer viaje al país europeo desde que es presidente de la iglesia, Wilson instó también a los miembros de iglesia a buscar “el reavivamiento y la reforma”.

“El reavivamiento y la reforma es de suma importancia para nuestra vida, pero el reavivamiento viene solo por medio de la oración. La Iglesia Adventista del Séptimo Día es la iglesia remanente de Dios, con un mensaje único para tiempos únicos”.
Y en Holanda, el evangelismo requiere de un enfoque único y especial, que puede llevar años hasta que hace avances en las comunidades.

“No podemos simplemente predicar”, dijo Altink. “Necesitamos comunidades que practiquen la obra de Dios mucho antes de poder predicarla”.

Es por ello que los líderes buscan congregaciones adventistas como la que está en la ciudad de Delft, que se inició gracias a varios trabajadores sociales adventistas de las Antillas que sirvieron a la comunidad, entre otras cosas, por medio de un ministerio dedicado a las madres adolescentes. El grupo formó la “Fundación Alivio”, que llamó la atención y recibió el apoyo de las autoridades civiles, y de esos esfuerzos surgió más tarde una iglesia. Los líderes consideran que la congregación es un modelo de establecimiento de iglesias por medio del servicio en primer lugar a la comunidad.

En Holanda hay 5 600 miembros de la Iglesia Adventista, con una tasa de crecimiento de alrededor del cuatro por ciento anual. Hay en el país sesenta iglesias, siete de las cuales se han iniciado en los últimos ocho años. Y existen planes de iniciar otra decena de congregaciones.

La Iglesia Adventista de Holanda posee una gran diversidad cultural. El cincuenta por ciento de los miembros son europeos holandeses nativos. Alrededor de un tercio está compuesto holandeses de ascendencia caribeña, hasta un diez por ciento es indonesio, y el resto africano, en especial de Ghana.

“Me siento muy agradecido a Dios por la gran variedad de culturas en la iglesia”, dijo Altink. “Hay una buena relación entre ellas”.

El crecimiento de la iglesia en Holanda proviene mayormente de las poblaciones de inmigrantes. Entre los holandeses nativos, puede llevar hasta diez años comenzar una pequeña iglesia de quince a veinte personas. Un nuevo converso por medio del bautismo no lleva menos de seis años, dicen los líderes.

Por el contrario, una nueva iglesia adventista entre la población de inmigrantes puede surgir en menos de tres años y tener unos cien feligreses cada semana.

El secularismo entre los holandeses nativos es diferente y más severo que el secularismo en Europa Central o los Estados Unidos, dijo Rudy Dingjan, coordinador de establecimiento de iglesias de la unión.

“En este país hay que comenzar con la base misma del cristianismo”, dijo Dingjan. “Por ejemplo, se le muestra a un grupo de niños en un museo una imagen de tres cruces y se les dice que Jesús es el que está en el centro. Ellos ni sabían eso o no tienen idea a qué se refiere. Esto se debe a que sus abuelos dejaron de ir a la iglesia, sus padres jamás fueron, y ellos están creciendo sin aprender ninguna de estas cosas”.

Altink dijo que hace poco, la unión designó un pastor para que sirva como director de tiempo parcial de Ministerios de Mayordomía para mejorar las ofrendas. Pero una encuesta llevada a cabo en 2010 a los miembros de iglesia sirvió para “abrirnos los ojos”, dijo. Alrededor del quince por ciento de los que respondieron a la encuesta dijeron que devolvían habitualmente el diezmo debido a lo que dice la Biblia al respecto, mientras que más del setenta por ciento dijo que sus diezmos y ofrendas tenían una firme correlación con su participación en la iglesia local”.

“Es por eso que necesitamos involucrar a los jóvenes”, dijo Altink. “La mayordomía es el fruto de una iglesia saludable”.

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