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La Iglesia Adventista promueve los pasos siguientes de su ministerio abarcador de salud

La Iglesia Adventista promueve los pasos siguientes de su ministerio abarcador de salud

Mark Finley, asistente especial del presidente de la Iglesia Adventista mundial en evangelismo, insta a los delegados al Concilio de Primavera a que den una nueva priridad al mensaje de salud original de la iglesia. [fotografía: Brandan Roberts]

Se insta a los delegados a “llevar a la práctica lo que predican”

April 15, 2013 | Battle Creek, Michigan, United States | Elizabeth Lechleitner/ANN

En el día de ayer, el evangelista adventista Mark Finley citó una frase de su mentor, el reconocido pionero del ministerio televisivo adventista George Vandeman, para animar a los adventistas a que adopten un enfoque más activo de la salud personal y corporativa.

La frase proviene de una historia que le gustaba contar a Vandeman: La única manera de llegar a un antiguo monasterio encaramado en la cima de una montaña era una única soga. Un monje al borde del acantilado era el encargado de subir a los turistas en un canasto de mimbre. “¿Cada cuánto remplazan la soga?”, preguntó uno un tanto nervioso.

“Cada vez que se rompe”, replicó el monje.

La lección hizo eco en muchos delegados al Concilio de Primavera que se lleva a cabo en Battle Creek. Les provocó risa, pero también los llevó a reflexionar en su propio estilo de vida. De manera similar, hace 150 años, los primeros líderes de la denominación escucharon con atención la narración de Elena G. White, una de las fundadoras de la denominación, que relató una visión sobre principios de salud en apariencia radicales. No hay que fumar. Hay que hacer ejercicio, y eliminar el consumo de cerdo.

Esa visión, dada en una época cuando las sangrías y el uso de estupefacientes eran moneda corriente en la práctica médica, llegaría a ser la médula de lo que hoy es un ministerio de salud integral en todo el mundo. La Iglesia Adventista opera una red de unos seiscientos hospitales, clínicas y dispensarios en todo el mundo, y tiene entre sus miembros muchos innovadores líderes de salud.

A pesar de ello, esta semana, los principales líderes de la iglesia hicieron un llamado a renovar el énfasis en el aspecto abarcador del ministerio de salud, que implica combinar sus componentes físicos y espirituales. La discusión fue una continuación de lo que los líderes de salud y ministeriales de la iglesia mundial trataron en una cumbre que se llevó a cabo el mes pasado.

“Hemos estado haciendo esto por 150 años. Es parte de nuestro ADN”, dijo Finley. “Pero estamos dándole una nueva mirada”.

Los delegados revisaron y aceptaron diez recomendaciones que surgieron como fruto de esa cumbre. Entre ellas, hay un nuevo énfasis en el método de Cristo para satisfacer las necesidades físicas antes que las espirituales, y se busca hallar maneras de integrar estos métodos al currículo y la práctica de las instituciones de salud de la iglesia. El documento también promete apoyar la obra de “centros de influencia”, donde ese ministerio ya se esté llevando a cabo.

“Si se dedicara menos tiempo a sermonear, y más tiempo al ministerio personal, se verían mejores resultados”, dijo el doctor Allan Handysides, codirector del Departamento de Ministerios de Salud de la Iglesia Adventista mundial, citando un pasaje del destacado libro de White titulado El ministerio de curación.

Ted N. C. Wilson, presidente de la Iglesia Adventista mundial, se refirió también a los escritos de Elena White. “Lo mejor que se puede hacer en Nueva York es la obra médica misionera”, dijo parafraseando una declaración de una de sus cartas. “La salud”, continuó diciendo, “es el brazo derecho del evangelismo. La salud es lo que abre las puertas”.

En el futuro cercano, el ministerio de salud estará profundamente arraigado en iniciativas tales como “Misión a las ciudades”, dijeron los líderes.

Algunos delegados, sin embargo, cuestionaron que el presupuesto actual de la iglesia para Ministerios de Salud pueda financiar un programa de calidad y atractivo que ejerza un impacto en la comunidad. Un delegado de la División del Pacífico Sur instó con énfasis a la Junta Directiva a que efectúe una revisión de los programas comunitarios exitosos ya existentes y que los incorpore al ministerio en general. Citó entonces programas de recuperación de la depresión y de las adicciones a manera de ejemplos.

Mike Ryan, uno de los vicepresidentes de la Iglesia Adventista mundial, se mostró de acuerdo. “Tenemos tantos programas, pero nos falta unirlos para crear algo grande”. De allí el llamado urgente a un ministerio de salud “abarcador” del que se habló hoy.

Jonathan Duffy, presidente de la Agencia Adventista de Desarrollo y Recursos Asistenciales, celebró el nuevo enfoque al ministerio de salud. Dijo que hay pasos hacia la conversión, comenzando con la creación de una mayor conciencia y terminando con la formación de discípulos para toda la vida.

“Lo que me entusiasma es que este sea un intento genuino de combinar ministerios”, dijo Duffy. “Todos tenemos que pensar en esto y preguntarnos: ‘¿De qué manera estoy contribuyendo a este ministerio? ¿Qué lugar ocupamos en esto?’ Somos parte de la obra de preparación”.
Handysides dijo que el mensaje no solo debería ser abarcador (es decir, apelar a las necesidades físicas, emocionales, sociales y espirituales), sino que también debería serlo la forma de transmitirlo.

“Cada iglesia, cada hospital, cada institución, cada ministerio de apoyo necesita tener un mensaje abarcador”, dijo Handysides. “Aun estas reuniones van a tener que cambiar”, añadió, al referirse a las largas horas que se pasan sentados en salas de reuniones durante asambleas como la actual.

“En cada intervalo, vamos a tener que salir a caminar”, dijo.

Jóhann E. Jóhannsson, tesorero de la División Transeuropea de la Iglesia Adventista, expresó que las recomendaciones aceptadas podrían apuntar más hacia los mismos adventistas.

“Siento que estos diez puntos se enfocan en lo que vamos a hacer para otros, sin mencionar lo que necesitamos hacer por nosotros mismos. Para la mayoría de nosotros, no es fácil hacer ejercicio. Podemos decir que no fumamos o bebemos alcohol”, dijo Jóhannsson, “pero hay actualmente otros grupos por allí que son más saludables que nosotros. Tenemos que animarnos mutuamente para practicar lo que vamos a predicar. Entonces creo que como iglesia podemos hacer esto”.

Finley se mostró de acuerdo, y añadió que cuando se vote el documento completo en el Concilio Anual de octubre, se pedirá a los delegados que se comprometan con seguir los principios de salud de la iglesia también en sus vidas.

Delbert Baker,  quien es uno de los vicepresidentes de la Iglesia Adventista mundial y frecuente maratonista, concluyó con un pensamiento que acaso puede haber estado presente en la mente de más de un delegado: “Mark [Finley], creo que todos quieren que ahora los saques a correr”.

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