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Adventistas participan con otros grupos para oponerse a la mutilación genital femenina

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Adventistas participan con otros grupos para oponerse a la mutilación genital femenina

Una joven masái sostiene un cartel de protesta durante la marcha en 2007 contra la Mutilación Genital Femenina en Kilgoris (Kenia). Cada año, al menos dos millones de niñas están en riesgo de sufrir de este flagelo. La mutilación, que suele ser hecha sin anestesia, puede dejarles secuelas para toda la vida. [fotografía: AP]

El 6 de febrero es el “Día Internacional de Tolerancia Cero” contra este flagelo

February 04, 2014 | Silver Spring, Maryland, Estados Unidos | Ansel Oliver/ANN

El 6 de febrero es el “Día Internacional de Tolerancia Cero contra la Mutilación Genital Femenina”, y los adventistas son una de las denominaciones religiosas, ONG y organizaciones que luchan por poner fin a esta práctica.

Este flagelo, llamado también circuncisión femenina, es practicado en casi treinta países de África y Asia. Las jovencitas son sujetas a procedimientos que alteran intencionalmente o causan lesiones a sus órganos genitales por cuestiones no médicas, a menudo como parte de una tradición o ceremonia cultural que marca la mayoría de edad.

Las MGF es vista en ocasiones como un símbolo de estatus, y algunos practicantes afirman que controla la sexualidad y promueve la castidad. Pero puede producir infecciones, dolor crónico e infertilidad. Las Naciones Unidas prohibieron la práctica en 2012. La Organización Mundial de la Salud estima que unos 140 millones de mujeres sufren de este tipo de mutilación.

Muchos, en especial en los países occidentales, no son conscientes de esta práctica, y a menudo se ven muy afectados al enterarse de ella. Los adventistas se oponen a la mutilación genital femenina, según destaca un documento adoptado en 2000 por la Comisión sobre la Perspectiva Cristiana de la Vida Humana de la Iglesia Adventista.

“Nuestra iglesia debería seguir buscando maneras bondadosas de desalentar esta práctica y seguir educando sobre sus peligros”, dijo el doctor Peter Landless, director de ministerios de salud de la Iglesia Adventista mundial. “Deseamos que las jóvenes puedan crecer naturalmente, así como Dios las creó”.

Landless instó a respetar la cultura y a ser sensibles por las víctimas de este procedimiento.

“Es muy importante que sin querer no empeoremos la situación de este procedimiento al inferir que las que lo sufren una vergüenza irreversible”, dijo Landless. “Esa actitud o enfoque puede hacerlas sentir que no son personas normales. Además, hay millones de mujeres afectadas, y uno necesita preocuparse para que la cuestión no se transforme en una lucha de culturas, en lugar de ser una preocupación compasiva por el bienestar de las mujeres y su estatus en la sociedad”.

Heather-Dawn Small, directora de Ministerios de la Mujer de la Iglesia Adventista mundial, dijo que su departamento en la sede central de la iglesia y sus afiliados siguen trabajando para crear conciencia del problema, con el objetivo último de poner fin a esta práctica.

“Estamos haciendo lo que podemos para ayudar y sanar a las hermanas que han sufrido la mutilación, por medio del establecimiento de hogares para las víctimas, y de planes de llegar a las comunidades donde es practicada, de manera de poner fin a esta costumbre por medio de la educación”.

Kenia es uno de los países donde la iglesia ha trabajado para poner fin a la mutilación femenina. El Centro de Rescate Kajiado es un hogar para rescatar a las niñas y una instalación educativa que celebra la adolescencia con un rito alternativo. “Muchas familias de muchas aldeas ven esto como una bendición”, dijo Denise Hochstrasser, directora de Ministerios de la Mujer de la División Intereuropea de la Iglesia Adventista, que ayuda a patrocinar el proyecto.

El gobierno de Kenia ya ha trabajado para erradicar la mutilación femenina. En 2001, la Ley de la Niñez penalizó a los que la practican, y la nueva Constitución, que fue aprobada en 2010, ofrece cláusulas que buscan proteger a los niños de cualquier práctica cultural que resulte dañina para la salud.

La Agencia Adventista de Desarrollo y Recursos Asistenciales también ha trabajado en Kenia a lo largo de los años con proyectos contra la mutilación femenina. Un proyecto reciente ayudó a educar a más de 2500 personas sobre la cuestión gracias a canciones y representaciones de las niñas que fueron presentados a sus familias y a funcionarios del gobierno. Asimismo, la iniciativa preparó a 189 capacitadores para que trabajen con los líderes de la comunidad para crear conciencia sobre la cuestión. El programa también ayudó a apoyar con otras fuentes de ingreso a los que se ganaban la vida ofreciendo este servicio.

Este año, ADRA está implementando un programa llamado “Programa de Capacitación de las Niñas” en la provincia de Nyanza, en la región occidental de Kenia. El proyecto ofrecerá un curso de diez semanas que incluye relaciones saludables y los peligros de la mutilación femenina.

“Ser parte de los esfuerzos de la iglesia en esta iniciativa global que busca crear conciencia sobre este tema es solo una de las muchas maneras en las que ADRA se ha comprometido para capacitar a las mujeres y niñas en diversas partes del mundo”, dijo Jason Brooks, uno de los gerentes de programas de ADRA.

Asimismo, el año pasado, en Alemania, el Hospital Adventista de Berlín inauguró el Centro Flor del Desierto, un centro de reconstrucción quirúrgica en sociedad con la supermodelo Waris Dirie, una de las partidarias más destacadas de poner fin a esta práctica.

“Como siempre, la Iglesia Adventista busca restaurar la imagen del Creador y evitar que se añada dolor y angustia a las que lo sufren”, concluyó Landless.

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