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Las revisiones sugeridas al“Manual de la iglesia”incluyen cuestiones disciplinarias

Junta Directiva enviará los cambios para que sean analizados en el próximo Congreso de la Asociación General

Las revisiones sugeridas al“Manual de la iglesia”incluyen cuestiones disciplinarias

Harald Wollan es secretario asociado de la Iglesia Adventista mundial y secretario de la Comisión del Manual de Iglesia. En la fotografía, Wollan presenta el pasado lunes 13 de octubre las revisiones sugeridas del manual a los delegados al Concilio Anual. [fotografía: Viviene Martinelli]

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Junta Directiva enviará los cambios para que sean analizados en el próximo Congreso de la Asociación General


Esta semana, los delegados al Concilio Anual de la Asociación General 2014 acordaron enmendar algunos capítulos del “Manual de la iglesia”, lo que incluyen añadir nuevos detalles que especifican mejor las razones por las que es posible disciplinar a los miembros.

Las trece razones por las que se puede disciplinar a los miembros (tales como deslealtad a la iglesia y la violencia física) no han cambiado. Sin embargo, la sección que se ocupa de las relaciones extramaritales fue expandida para incluir detalles sobre definiciones específicas relacionadas con la conducta sexual.

La actual redacción de esa sección expresa que los miembros pueden ser disciplinados por “la violación al séptimo mandamiento de la ley de Dios y su relación con la institución del matrimonio, el hogar cristiano y las normas bíblicas de conducta moral”.

La comisión de revisión al “Manual de la iglesia” propuso remplazar esa declaración con la siguiente: “La violación del mandamiento de la ley de Dios, que expresa: ‘No cometerás adulterio’ (Éxo. 20:14, Mat. 5:28), y su relación con la institución del matrimonio y el hogar cristiano, las normas bíblicas de conducta moral, y cualquier acto de intimidad sexual fuera de la relación matrimonial, y/o actos no consensuados de conducta sexual dentro del matrimonio, ya sea que esos actos sean legales o ilegales. Tales actos incluyen pero no están limitados al abuso sexual infantil, incluido el abuso de los vulnerables. El matrimonio es definido como una relación pública, legítimamente vinculante, monógama, heterosexual entre un hombre y una mujer”.

En la jornada de ayer, los delegados adoptaron por amplia mayoría los cambios recomendados. Las revisiones serán enviadas en forma de propuesta para su votación durante el Congreso de la Asociación General 2015 en San Antonio (Texas, Estados Unidos).

Muchas de las modificaciones al “Manual de la iglesia” fueron cuestiones menores de redacción.

En un capítulo, la obsoleta palabra “ordenanza” fue removida de la descripción de la Santa Cena, la ceremonia del lavamiento de los pies y el bautismo. Otro capítulo añadió la palabra “discipulado” para enfatizar que las iglesias locales deberían hacer mayor énfasis con sus miembros y la comunidad.

Se añadió también una nueva sección para recomendar que las juntas de iglesia tengan una comisión financiera “de orientación misionera y base amplia”, o una estructura similar que efectúe una revisión del proceso presupuestario.

Asimismo, se borraron las referencias a la Sociedad de Misioneros Voluntarios (conocida como MV), para remplazarlo con Ministerios Jóvenes Adventistas (en inglés, AYM).

Las enmiendas propuestas que atrajeron la mayor atención de los delegados fueron las que buscaron: Ajustar los requisitos de quiénes pueden dirigirse a la congregación desde el púlpito; definir con claridad que el matrimonio es entre “un hombre y una mujer”, a diferencia de la redacción anterior que expresaba “marido y mujer”; e identificar las razones para disciplinar a un miembro por causa de inmoralidad sexual.

Algunos delegados protestaron la remoción de las palabras “séptimo mandamiento” de la sección sobre disciplina, mientras que otros dijeron que la sección necesitaba ser más específica, como por ejemplo incluir un pasaje que se ocupara de “envío de mensajes de texto inapropiados”.

La propuesta sobre “oradores no autorizados” buscó remover detalles sobre quiénes aparte de los ministros con credenciales pueden hablar desde el púlpito. La propuesta también sugirió omitir una frase que expresa que los pastores que han sido “sacados del ministerio” no deberían predicar desde el púlpito.

La nueva redacción expresa: “La iglesia invitará al púlpito solamente a oradores dignos de confianza, en armonía con las pautas dadas por la asociación. Los individuos que hayan sido quitados de la feligresía, o las personas designadas que no tengan la autoridad de la iglesia, no deberían tener acceso al púlpito”.

El delegado Chester Clark cuestionó que la comisión quisiera adoptar una posición que “simplemente parece pasar de un reglamento que es aplicado en todo al mundo a diferentes estándares o diferentes pautas acaso en cada asociación”. 

Harald Wollan, secretario de la Comisión del Manual de la Iglesia, dijo que el cambio permitirá que las iglesias adhieran al manual. “La mayoría de los laicos no cuenta con credenciales”, dijo Wollan, “de manera que lo que se ha estado practicando se encuentra en realidad en contra del “Manual de la iglesia”, y queríamos que esa guía hubiera algo que realmente pudiera ser respetado”.