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La Iglesia Adventista de Sudáfrica responde a ataques de xenofobia

Los líderes de la región de África Meridional y Océano Índico expresan su preocupación por los ataques contra los extranjeros

La Iglesia Adventista de Sudáfrica responde a ataques de xenofobia

Map of South Africa. Photo courtesy of iStock.

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Los líderes de la región de África Meridional y Océano Índico expresan su preocupación por los ataques contra los extranjeros


Paul Charles, director de comunicaciones de la División de África Meridional y Océano Índico de la Iglesia Adventista, dio a conocer la siguiente declaración en respuesta a los ataques continuos contra los extranjeros que viven en Sudáfrica.

La División de África Meridional y Océano Índico se siente indignada por los recientes ataques xenofóbicos contra los extranjeros que viven en Sudáfrica. No existe una razón que justifique esta violencia y prejuicio sin sentido que es motivo de vergüenza en una nueva y democrática Sudáfrica. Abrazar la verdadera libertad significa renunciar a un espíritu de dominación, abuso o violencia contra las personas. Sin reservas, nuestros líderes y los casi 3,5 millones de adventistas de la región condenan todos estos actos horrendos y sin sentido de violencia y odio, que también han afectado a miembros de nuestra iglesia.

El presidente de la Unión Asociación de Sudáfrica, Tankiso Letseli, dio a conocer la siguiente declaración: “La Iglesia Adventista de Sudáfrica ha movilizado a la Agencia Adventista de Desarrollo y Recursos Asistenciales Sudáfrica y al Servicio Comunitario “Meals on Wheels” (MOWCS) Sudáfrica como una manera de intervenir. Hemos identificado a personas que han sido desplazadas por la violencia xenófoba. En el presente, MOWCS Sudáfrica, junto con la sede regional de MOWCS en la Asociación de Kwazulu Natal-Free State (KNFC), se encuentra en el terreno brindando cada día alimentos y ayuda a no menos de 1500 personas en la zona de Durban. Actualmente estamos brindando alimentos cocidos en las zonas de Chatsworth y Chesterville. El pastor C. M. Nhlapo, presidente de la Asociación de Kwazulu Natal-Free State, junto a su equipo, están trabajando con la MOWCS KNFC para ingresar a las zonas afectadas para una intervención adicional. El liderazgo de la Asociación de Trans-Orange de la Iglesia Adventista, junto con el pastor Mpho Rantsoabe, han identificado zonas de mayores riesgos en Johannesburgo y sus alrededores con el propósito de responder e intervenir. También estamos tratando de movilizar el apoyo de ADRA Internacional, por medio de la Sede Regional de ADRA África, de manera de incrementar nuestro alcance”.

Una crisis inhumana de esta magnitud afecta a toda la iglesia mundial y a la comunidad internacional. Se insta a todas las iglesias adventistas locales a que intensifiquen sus esfuerzos con ADRA Sudáfrica y MOWCS Sudáfrica, el gobierno y otras organizaciones religiosas para aliviar el sufrimiento resultante de estos malignos actos de violencia.

También apelamos a todos los afectados para que cooperen con las agencias de gobierno tales como la policía y el Departamento del Interior, de manera que los causantes de la violencia puedan comparecer ante la justicia.

Todos y cada uno de nosotros, más allá de nuestra nacionalidad, color o credo, hemos sido creados a imagen de dios (Colosenses 1:15), y tomamos muy en serio el tema de la dignidad humana. Esto nos motiva para que nos tratemos  como hermanos y hermanas, y si una persona es herida, eso nos afecta a todos. La urdimbre colectiva de Sudáfrica es diversa y dinámica, y tiene que ser preservada cueste lo cueste, sin violencia o derramamiento de sangre. La dignidad humana eleva a cualquier persona que se cruza con nosotros al estatus de valor infinito, a una persona que tiene que ser respetada, amada y honrada.

La Biblia nos ordena y nos da las condiciones de cómo tratarnos mutuamente: “Cuando el extranjero habite con vosotros en vuestra tierra, no lo oprimiréis. Como a uno de vosotros trataréis al extranjero que habite entre vosotros, y lo amarás como a ti mismo […]” (Levítico 19:33, 34).

Que Dios nos ayude a renunciar a toda forma de violencia, coerción y violaciones de las conciencias e integridad física y emocional de las personas. Que el Señor nos otorgue la fortaleza para abrazar la paz en todas sus dimensiones. Que nos dé la determinación de defender la dignidad de todas las personas. Que él también cree en nosotros la voluntad y la pasión de trabajar por la libertad de todas las personas hasta que llegue Aquel que está por venir.