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Unidos en la misión

Unidos en la misión

Los miembros de la Junta oran antes de emitir su voto en el Concilio Anual de la Iglesia Adventista del Séptimo Día. Imagen por cortesía de Brent Hardinge/ANN

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Durante el Concilio Anual 2016, los 342 miembros de la Junta Directiva de la Asociación General se dieron cita en la sede central de la Iglesia Adventista del Séptimo Día en Silver Spring (Maryland, Estados Unidos), para escuchar los informes y considerar una diversidad de temas. Se dio un énfasis especial a la misión de la iglesia, tema que estuvo presente de manera destacada en numerosos informes y discusiones.

Entre los muchos temas considerados y votados por los representantes de la iglesia procedentes de todo el mundo, acaso ninguno recibió más atención que el documento “Unidos en la Misión: Procedimientos de reconciliación en la iglesia”.

El documento en cuestión describe un cuidadoso proceso de intercambio de opiniones, oración y diálogo entre los dirigentes de la iglesia para hacer frente a situaciones de no cumplimiento de los acuerdos tomados. La versión completa del documento puede ser consultada en https://www.adventistarchives.org/unity-in-mission.pdf.

El documento, que fue preparado y revisado por varias comisiones y grupos representativos de diversos ámbitos de la administración, fue presentado a los 78 integrantes de la Junta de Directivos de las Divisiones de la Asociación General (GCDO), en donde fue analizado, revisado y votado en su totalidad, antes de ser presentado al Concilio Anual.

“A lo largo de todo el proceso, el objetivo ha sido hallar maneras de mantener a la iglesia tan unida como sea posible”, dijo Tom Lemon en una comunicación electrónica. Tom Lemon, uno de los vicepresidentes generales de la Iglesia Adventista mundial, presidió la sesión del Concilio Anual que aprobó el documento en cuestión.

Cuál es el proceso

Dado que el documento establece algunos pasos específicos que es necesario dar antes del Concilio Anual 2017 en octubre próximo, han surgido algunos interrogantes respecto de dónde se encuentra actualmente la iglesia dentro de ese proceso.

Para responder a esa pregunta, acaso puede ser útil repasar el documento aprobado.

El documento comienza señalando que “la unidad puede representar un gran desafío para una entidad local, y cuánto más para una familia mundial compuesta por casi veinte millones de personas […]. A pesar de ello, ¡ese es el elevado ideal al que hemos sido llamados!”[i]

Continúa diciendo: “Es muy importante reunirse para orar, planificar y aprobar reglamentos y pautas formales. Ellos brindan un marco de referencia que ayuda a mantenernos unidos como una sola persona, unidos en la misión y el mensaje profético”.[ii]

El documento presenta el interrogante de cuál debería ser la respuesta de la iglesia cuando una entidad decide “cortarse sola” y no seguir lo que ha acordado la iglesia mundial. Los acuerdos están expresados con claridad en los Reglamentos Eclesiástico-Administrativos, y brindan un marco normativo respecto de la forma en que la Iglesia Adventista lleva a cabo sus actividades en forma unida.

¿Qué es un reglamento?

Además de contener la Constitución y los Estatutos de la Asociación General y la Declaración de Misión de la Iglesia, los Reglamentos Eclesiástico-Administrativos de la iglesia incluyen “reglamentos adoptados en los Congresos de la Asociación General y en Concilios Anuales de su Junta Directiva. En consecuencia, es la voz autorizada de la iglesia en todos los asuntos que tengan que ver con la misión y la administración de la obra de la denominación en todas partes del mundo”.[iii]

Expresa que, a estos reglamentos aprobados por votación, “deben adherirse estrictamente todas las organizaciones en cada región del campo mundial” y que, “solamente así puede mantenerse un espíritu de estrecha cooperación y unidad en la obra de la iglesia en todas las regiones del campo mundial”.[iv]

El propósito del documento “Unidad en la misión” es poner en práctica lo que propone Mateo 18 para el caso de entidades que han elegido la divergencia respecto de los reglamentos establecidos y aprobados en forma colectiva por la iglesia, en especial respecto de los acuerdos votados en el Congreso de la Asociación General 2015”, dijo G.T. Ng, secretario de la Iglesia Adventista mundial. “Dedicaremos un año a orar, dialogar y escucharnos unos a otros. No se escatimará ningún esfuerzo con tal de lograr la unidad tanto en la misión como en nuestro propósito”, añadió.

El documento “Unidad en la misión” presenta dos recomendaciones para hacer frente a cuestiones de incumplimiento o no conformidad con los reglamentos establecidos.

Primera recomendación

La primera es: “Adoptar los siguientes pasos de reconciliación con entidades que parecen haber pasado por alto o ignorado los principios bíblicos según se expresan en las creencias fundamentales, en los votos aprobados o en los reglamentos operativos de la Iglesia Adventista”.[v]

Myron Iseminger, subsecretario de la Iglesia Adventista mundial, cree que esto no pone al mismo nivel las creencias fundamentales con los votos tomados o los reglamentos de la iglesia. Las palabras usadas son similares a las que figuran en los Reglamentos Eclesiástico-Administrativos de la Asociación General, donde se da una lista similar, dijo también Myrnon Iseminger, refiriéndose al reglamento B 05 sobre “Principios de Organización y Operación de la Estructura de la Iglesia Adventista del Séptimo Día”:

“La membresía y estatus en la organización le son confiados a entidades que reúnen ciertas calificaciones, lo que incluye la fidelidad a las creencias fundamentales de los adventistas del séptimo día, la adherencia a las prácticas y reglamentos de la denominación, el liderazgo adecuado y la capacidad financiera […]”[vi]

Pasos hacia la reconciliación

Los pasos hacia la reconciliación señalados en el documento “Unidad en la misión” incluyen:

1. Escuchar y orar. Este primer paso comienza cuando los directivos o entidades de gobierno de la iglesia reconocen que acaso “existan razones para preocuparse respecto de las acciones de una entidad dependiente”.[vii] En esa instancia, los directivos tienen que reunirse para orar con los líderes de la entidad en cuestión.

“La oración no es simplemente un aditivo para comenzar y dar fin formalmente a una reunión”, dijo Mark Finley, conocido orador, escritor y evangelizador, quien actualmente presta servicios como asistente especial del presidente para evangelización. “Ocupa un lugar central en toda consulta y reconciliación. La oración une los corazones. Nos capacita para ver más claramente las cuestiones, y para discernir de manera más distintiva la voluntad de Dios”.

2. Consultar con un grupo más amplio. Si el primer paso no resuelve el asunto en cuestión, los directivos tienen que “constituir un grupo más amplio para discutir el tema. Ese grupo —que tiene que incluir miembros laicos, pastores y administradores de la entidad y de la iglesia en general— habrá de reunirse por lo menos dos veces dentro de un período de seis meses […]”[viii]

3. Enviar cartas pastorales Si después de seis meses, los dos pasos anteriores no han resuelto la cuestión, entonces es necesario tomar los siguientes pasos:

“[…] los directivos de la organización inmediata superior tienen que escribir cartas pastorales, animando a los directivos y a las entidades de gobierno de la entidad a que conduzcan a su organización hacia la senda de la fidelidad. . .”[ix]

Finley explicó: “Una carta pastoral formaliza el proceso al repasar las discusiones previas, señalar las preocupaciones, sugerir posibles soluciones y alentar el cumplimiento. Animará a los líderes para que sean fieles a la sagrada confianza puesta en ellos por sus organismos representativos, de manera que actúen en armonía con los acuerdos o reglamentos mutuos votados por la iglesia”, dijo.

4. Escuchar y orar nuevamente. Si la situación todavía no se resuelve después de la recepción de las cartas pastorales, entonces los directivos de la organización inmediata superior tienen que “reunirse nuevamente con los directivos y la junta de gobierno de la entidad en cuestión para instarlos y animarlos a reconsiderar la situación . . .”[x]

5. Iniciar la segunda fase de reconciliación. Si, después de seguirse todos los pasos mencionados anteriormente, todavía no se ha resuelto el problema, “la junta directiva de la organización inmediata superior tendrá que considerar los procedimientos de resolución de conflictos a los que alude la segunda recomendación que sigue a continuación”.[xi]

Segunda Recomendación

La segunda recomendación es “Solicitar a la Junta Administrativa de la Asociación General que recomiende al Concilio Anual 2017, los pasos del procedimiento a seguir en caso de que no se alcance una resolución del conflicto según los procedimientos señalados en la primera recomendación”.[xii]

Asimismo, el documento autoriza a las entidades de la iglesia a:

·       “implementar el proceso en los casos donde existan cuestiones de no suscripción a los principios bíblicos, según se expresan en las creencias fundamentales, los votos tomados o los reglamentos eclesiástico-administrativos de la iglesia” y,

·       “brindar un informe por medio de la división o, en el caso de una institución de la Asociación General, por medio de la Junta Administrativa de la Asociación General, en el siguiente Concilio Anual de la Junta Directiva de la Asociación General”.[xiii]

Aunque en los Reglamentos Eclesiástico-Administrativos de la Asociación General ya existen varias medidas para responder a situaciones de incumplimiento, este proceso detallado tiene el propósito de “activar el diálogo desde abajo según el proceso especificado en los Reglamentos Eclesiástico-Admnistrativos, en un intento por alcanzar la reconciliación, evitando así la necesidad de aplicar de los pasos especificados en los reglamentos”, explicó Lemon.

“Tiene que ver también con la rendición de cuentas y el cumplimiento de los acuerdos que tiene la iglesia […] con la comunidad de la fe”, añadió Ng. “Busca avanzar de manera unida para cumplir con la misión apocalíptica antes del retorno inminente del Señor a esta tierra”.

Implementación del Proceso

Después del voto tomado en el Concilio Anual 2016, la Junta Administrativa de la Asociación General votó establecer una Comisión de Supervisión de la Unidad. Esa comisión, compuesta por catorce miembros y presidida por Lemon, está formada por representantes de diversos departamentos de la iglesia mundial.

Una de las responsabilidades de esa comisión es efectuar una revisión “del proceso señalado en el voto tomado en el Concilio Anual 2016 sobre ‘Unidad en la Misión: Procedimientos en la Reconciliación’, y monitorizar su progreso con los administradores de las divisiones”,[xiv] asistiendo a las divisiones en la discusión toda vez que se lo requiera o que sea necesario. Dado que el proceso apenas se está poniendo en marcha, la comisión aún no ha presentado su informe.

“Los reglamentos de la iglesia no están al mismo nivel que las creencias fundamentales”, afirmó Finley, quien forma parte de la Comisión de Supervisión de la Unidad. “Los reglamentos son acuerdos mutuos basados en la confianza, votados por organismos representativos de directivos de la iglesia y miembros laicos”, dijo. “Esos reglamentos definen un curso de acción respecto de cuestiones específicas. Esa confianza basada en entendimientos mutuos constituye uno de los elementos fundamentales que mantiene unida a la iglesia, permitiéndole enfocar su atención en la misión de salvar a las personas que están perdidas y preparar al mundo para el pronto regreso de Cristo.

“El documento “Unidad en la misión” hace un llamado a los directivos de todos los niveles, para que respeten la confianza puesta en ellos por la iglesia mundial, y guíen a todas las partes bajo su liderazgo para que estén en armonía con los acuerdos votados por la iglesia”, concluyó Finley.

Los líderes de la Iglesia Adventista invitan a los miembros para que oren por este proceso de reconciliación en este comienzo de año, y para seguir avanzando en la misión de dar a conocer a Cristo y de proclamar su pronto regreso.


[i] “Unidad en la misión: Procedimientos de reconciliación eclesiástica”, documento aprobado en el Concilio Anual de la Junta Directiva de la Asociación General de los Adventistas del Séptimo Día, 11 de octubre de 2016. Puede consultarse en https://www.adventistarchives.org/unity-in-mission.pdf, 20 de diciembre de 2016.

[ii]Ibíd.

[iii] “Autoridad de la voz administrativa de la iglesia”, B 15 05, Reglamentos Eclesiástico-Administrativos de la Asociación General 2015-2016, p. 61.

[iv] “Suscripción requerida de los reglamentos”, B 15 10, Ibíd.

[v] “Unidad en la misión: Procedimientos de reconciliación eclesiástica”.

[vi] Reglamentos Eclesiástico-Administrativos de la Asociación General 2015-2016, pp. 51, 52.

[vii] “Unidad en la misión: Procedimientos de reconciliación eclesiástica”.

[viii]Ibíd.

[ix]Ibíd.

[x]Ibíd.

[xi]Ibíd.

[xii]Ibíd.

[xiii]Ibíd.

 

[xiv] Términos de referencia de la Comisión de Supervisión de la Unidad, Secretaría de la Asociación General.