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Comentario: Un evento de la Reforma nos recuerda que Jesús viene pronto

Aunque no queremos ser percibidos como alarmistas, es obvio que estamos viviendo en los últimos días de la historia del planeta.

Comentario: Un evento de la Reforma nos recuerda que Jesús viene pronto

Adventist Church president Ted N.C. Wilson and his wife, Nancy, passing a commemorative door of the Castle Church in Wittenberg, Germany, where Martin Luther nailed his 95 theses in 1517. The photo was taken in July 2017. [Photo credit: Matthias Müller / ADAMS]

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Aunque no queremos ser percibidos como alarmistas, es obvio que estamos viviendo en los últimos días de la historia del planeta.


Un encuentro especial tuvo lugar en Londres durante las conmemoraciones del 500° aniversario de la Reforma Protestante en el mundo, que señala marcadamente a los tiempos proféticos en los que vivimos.

Destacados religiosos de diversas confesiones se dieron cita en la Abadía de Westminster de la Iglesia Anglicana el 31 de octubre para adoptar un acuerdo entre la Iglesia Católica y la Iglesia Luterana que procuró solucionar una disputa clave en el centro mismo de la Reforma: la justificación por la fe.

“Cuando la Federación Luterana Mundial y la Iglesia Católica firmaron la Declaración Conjunta sobre la Doctrina de la Justificación en 1999, se resolvió el interrogante teológico subyacente de 1517, en un momento decisivo para todas las iglesias en busca de unidad y reconciliación”, declaró el Arzobispo de Canterbury, Justin Welby, durante el encuentro especial, según el Servicio de Noticias de la Comunión Anglicana.

Desde su firma, la declaración conjunta de 1999 ha sido adoptada por varias otras denominaciones protestantes. La Iglesia Adventista no ha sido parte de esa iniciativa, ni lo será. La Iglesia Adventista promueve y alienta la libertad religiosa y de conciencia para todos. Esto nos permite tomar decisiones bíblicas y doctrinales sin comprometer el método de estudio e interpretación “histórico-bíblico” o “histórico-gramatical”, así como el enfoque historicista de la profecía bíblica. Esos enfoques, mediante la conducción del Espíritu Santo, nos informan de los sucesos que se producirán justo antes de la venida de Cristo en relación con las profecías de Daniel y Apocalipsis y, en particular, de Apocalipsis 13.

Durante el encuentro en la Abadía de Westminster, el arzobispo Justin Welby presentó el texto de la resolución a Martin Junge, secretario general de la Federación Luterana Mundial, y a Brian Farrell, secretario del Consejo Pontificio para la Promoción de la Unidad Cristiana. También presentes estuvieron líderes del Concilio Metodista Mundial y de la Comunión Mundial de Iglesias Reformadas.

La presentación pública de la resolución anglicana sobre el aniversario de la Reforma fue un importante paso hacia la unidad de la iglesia, dijo Junge, según el Servicio de Noticias de la Comunión Anglicana.

“Estamos agradecidos a Dios porque juntos con las hermanas y hermanos católicos, metodistas, y reformados, estamos siendo testigos hoy de la afirmación de la sustancia de la Declaración Conjunta de la Doctrina de la Justificación por parte de la Comunión Anglicana”, dijo. “Que este momento sirva como importante testimonio de la manera de hacer crecer la unidad ente las iglesias”.

Como adventistas, reconocemos esta acción como una señal definida del tiempo del fin que hemos estudiado en las Escrituras, leído en “El conflicto de los siglos” de Elena White, y hablado durante años. Necesitamos ser conscientes de los eventos que se están llevando a cabo y darnos cuenta de que estamos viviendo en las puntas mismas de los dedos de los pies de la estatua de Daniel 2. El siguiente gran acontecimiento es la segunda venida de Cristo, y veremos más señales bíblicas y proféticas al acercarnos a ese evento culminante.

Al ver el desarrollo de estos eventos, trae a la mente los siguientes pasajes de “El conflicto de los siglos”, páginas 565, 575:

“Desde mediados del siglo XIX, los que estudian la profecía en los Estados Unidos han presentado este testimonio ante el mundo. En los acontecimientos que están desarrollándose actualmente, especialmente en dicho país, se ve un rápido avance hacia el cumplimiento de dichas predicciones. Los maestros protestantes presentan los mismos asertos de autoridad divina en favor de la observancia del domingo y adolecen de la misma falta de evidencias bíblicas que los dirigentes papales cuando fabricaban milagros para suplir la falta de un mandamiento de Dios. Se repetirá el aserto de que los juicios de Dios caerán sobre los hombres en castigo por no haber observado el domingo como día de reposo. Ya se oyen voces en este sentido. Y un movimiento en favor de la observancia obligatoria del domingo está ganando cada vez más terreno”.

La comprensión específica expresada en la página 574 del mismo libro también resulta muy pertinente:

“Merced a los dos errores capitales, el de la inmortalidad del alma y el de la santidad del domingo, Satanás prenderá a los hombres en sus redes. Mientras aquel forma la base del espiritismo, este crea un lazo de simpatía con Roma. Los protestantes de los Estados Unidos serán los primeros en tender las manos a través de un doble abismo al espiritismo y al poder romano; y bajo la influencia de esta triple alianza ese país marchará en las huellas de Roma, pisoteando los derechos de la conciencia”.

A fines del mes pasado, el destacado teólogo protestante estadounidense Stanley Hauerwas observó en el periódico Washington Post que “las brechas entre las denominaciones parecer ser cada vez más pequeñas. Y lo mismo se aplica a la brecha entre el catolicismo y el protestantismo”.

Entonces, el 13 de noviembre, Mike Pence, el vicepresidente de los Estados Unidos, se reunió con el principal diplomático del Vaticano, el cardenal Pietro Parolin, en Washington. Más tarde, Pence expresó en un tuit que se sentía honrado de recibir al cardenal en la Casa Blanca para un “diálogo productivo sobre cómo podemos trabajar juntos para promover los derechos humanos, combatir el sufrimiento humano, y proteger la libertad religiosa”.

Entendemos por la profecía bíblica que esta tendencia de eventos ecuménicos y asociaciones de los gobiernos con el Vaticano no solo será para los Estados Unidos sino también para muchas otras partes del mundo.

Al referirse a la Reforma Protestante, Elena White expresó que “La Reforma no terminó, como muchos lo creen, al concluir la vida de Lutero. Tiene aún que seguir hasta el fin del mundo” (“El conflicto de los siglos”, página 138). 

¡Qué privilegio ser parte de la Reforma Protestante y su herencia! La acción de Martín Lutero al clavar las 95 tesis a la puerta de la Iglesia del Castillo ha resonado en todo el mundo durante los últimos 500 años. Dios usó a Lutero y a muchos otros para establecer los cimientos de un regreso a la Santa Palabra de Dios. Permitamos que el Espíritu Santo nos ayude a que nunca nos apartemos de una clara comprensión y aceptación de la Biblia como se expresa, reconociendo los tiempos proféticos en los que vivimos. Como dijo Jesús en Mateo 11:15: “El que tiene oídos, oiga” (Véase también Apocalipsis 2:17).

Las hermosas verdades bíblicas de que “el justo por la fe vivirá” (Romanos 1:17) y de que “por gracia sois salvos mediante la fe” en Cristo (Efesios 2:8-10) son apoyos tan poderosos de nuestras preciosas creencias bíblicas y mensaje profético adventistas, con los pilares bíblicos de la Reforma Protestante como sólido fundamento.

Aunque no queremos ser percibidos como alarmistas, es obvio que estamos viviendo en los últimos días de la historia del planeta. Que Dios guíe a este, su movimiento adventista, para que proclamemos los mensajes de los tres ángeles de Apocalipsis 14, con Cristo y su justicia en el centro mismo de los mensajes de los tres ángeles, y para que proclamemos el mensaje del cuarto ángel de Apocalipsis 18, llamando a las personas para que salgan de Babilonia y regresen a la verdadera adoración a Dios.

Mis amigos, estamos viviendo en el fin del tiempo, y tenemos que mantenernos enfocados en nuestra misión de proclamar la pronta venida de Cristo.

¡Qué oportunidad ser testigos del Seño tanto personalmente como mediante la Iglesia Adventista mundial, por medio de la Participación Total de los Miembros! Oremos por el reavivamiento y la reforma en nuestras vidas, y por la lluvia tardía del Espíritu Santo en la iglesia mundial, para que proclamemos el último mensaje de advertencia a este mundo moribundo justo antes de la segunda venida de Cristo.